lunes, 7 de septiembre de 2015

Teatro mínimo: Un aumento de temperatura por Maxi






Personajes:
Ana y Juan
(Una pareja en un patio de juegos de una ruta desierta del norte cordobés, verano, 45 grados de calor)
Ana: te dije que no teníamos que parar acá
Juan: siempre parábamos en este lugar con papa cuando íbamos para la rioja, quería que los chicos lo vieran… jugaran un rato, tal vez contarles
Ana: claro, pero juan ¿no te diste cuenta  que un patio de  juegos del año del sorongo en el medio de la nada, podía llegar a ser un poquito PELIGROSO para tus hijos?, y me podes decir que hacemos en este infierno? Son las dos de la tarde Juan. No hay un puto árbol
Juan: es que yo no
Ana: mira lo que es esta calesita, no le deben pasar xw4 desde que asumió Alfonsín amor
Juan: ¿x doble v 4? ¿Qué es eso amor?
Ana: ese cosito para sacar el oxido Juan… vos me entendés, no intentes sacarme de tema
Juan: aaaaa… w40. Mira hagamos algo, ahora
Ana: y después pasa lo que pasa… y ¿sabes porque pasa?... porque a vos Juancito te importa un carajo lo que les pueda pasar a los chicos.
Juan: amor como vas a decir que
Ana: no me interrumpas. Mira, cuando madures y estés a la altura de las circunstancias te vas a poder dar cuenta de lo que te digo, pero si seguís siendo el huevon infantil que sos, no vamos para ningún lado querido.
Juan: Amor calmate, te digo que…
Ana: (interrumpe) además, me podes explicar la necesidad que tenias de frenar justo acá, en la mismísima nada. No hay señal de celular y no pasa un puto  auto hace media hora. Que hacemos si vienen unos tipos y nos asaltan?, y si a mí me violan Juan. Y los chicos tienen que ver. Y si se llevan a los chicos, decime acaso no se te cruzo eso por la cabeza?... Noooo claro que no… porque Juancito vive en una nube de pedo con todas sus anécdotas y sus cuentos. Encima les llenas la cabeza de mierda a tus hijos mira.
Juan: pero amor, los subimos al auto y lo llevamos al médico. Es un cortesito nomas, va a estar todo bien. Hay un pueblito acá a 40 kilómetros que es hermoso, cuando íbamos con papa
Ana: cállate juan me haces el favor, cállate. No te soporto mas…y no entiendo cómo te da la cara para decir que va a estar todo bien. Vos sabes todas las enfermedades que pueden transmitir esas mierdas
Juan: perdón amor, tenes razón
Ana: no, no, no, ahora no intentes arreglarla con esa carita de perrito arrepentido que estamos grandes...que  yo no como vidrio. Perdón un carajo… sabes que… me voy, quedate con tu sube y baja, tu calesita y tus hamacas  y métetelas todas en el orto. Tal vez así aprendes algo…
(Mientras Ana sale del escenario comienza a sonar “put your head on my shoulder”)

(Un hombre  en el subibaja de un patio de juegos en una ruta desierta del norte cordobés,  45° de temperatura. Entra un  cuidador de baños con una caja de papel higiénico en un brazo y un lampazo en la otra. Deposita la caja en el piso)
Cuidador: pero muy buenas tardes (mientras se limpia el sudor de la frente con un pañuelo)
Juan: para usted serán buenas
Cuidador: uuuyy hombre, que le paso?... no  me diga, MUJERES. Qué cosa terrrrrrrible que son eh . Uno o las ama o las odia…no hay punto medio. ¿Discutieron acaso? (pausa, parece que Juan va a hablar) mire yo con mi mujer ya abandoné  las discusiones hace tiempo, es la mejor solución, si total el resultado va a ser el mismo, ¿para qué desperdiciar energías?... y con mis hijas es lo mismo eh.
 Aaaa pero que uno divierte se divierte eh, eso no se puede negar.  Además dígame si no hay algo más hermoso  en esta tierra que estar en la cama y sentir el beso de unos labios tibios y húmedos de una mujer, y sus tiernas manos acariciándolo.
 (pausa , parece que juan va a hablar)
 Aunque mi mujer dejo de acariciarme o besarme hace tiempo, ahora solo duerme  postrada  en la cama como un león marino. Y como ronca la muy desgraciada, parece una cosechadora. Hace 5 años que para dormir tengo que tomar alplax y todavía a veces todavía la puedo escuchar en los sueños. Ya desarrolle una adicción, me lo llevo la pastilla a todos lados, no se, espero que no me termine dando un acv. Y bueno por eso tome este trabajo vio, si ya no dormía en mi casa, podía no dormir en otro lado. Jaja… nooo hombre ( palmea a juan en un hombro) fue un chascarrillo. Deme una sonrisa
(juan esboza una pequeña sonrisita falsa y luego vuelve a tener cara de culo)
 Además, lo necesitábamos para pagar las cuentas. La vida le da a uno sorpresas todo el tiempo… para nosotros fue un hijito, ojo es una bendición eh, el pibe es hermoso.  Tiene unos ojazos… los del abuelo, de parte del padre por supuesto, aunque parece que desarrollo los hábitos de la madre… come caga  y duerme nomas.
 (parece que juan va a hablar)
 si ya con dos se nos hacía difícil imagínese con tres, y ahora que la gordita no trabaja, bueno tuve que ponerme la familia al hombro. Y ya no estoy para eso yo, pero bueno como le dije la vida le da sorpresas y uno se la tiene que bancar no le parece?
Juan: (  juan observa  al cuidador esperando que siga hablando hasta que se da cuenta que no sucede) aha
Cuidador: (mira para los dos lados) y…. cuénteme ¿cómo termino acá solo en el medio de la nada?
 (parece que juan va a hablar.. el cuidador mira hacia el horizonte)
 las vueltas de la vida eh, uno de repente sin darse cuenta termina en un lugar hermoso como este mirando la puesta del sol. Yo siempre vengo un ratito antes para mirar como el febo desaparece entre los matorrales, antes de empezar a limpiar (muestra el lampazo). Duermo en esa casita que hay ahí cerca del baño. (pausa, mira a juan con cara de extrañamiento)
¿usted se va a quedar aca? Mire que esta anocheciendo eh y el próximo pueblo está a unos mmmm 30 kilómetros. Y falta poco para que pase el ultimo colectivo. A menos que le guste caminar a la luz de la luna.
¿hoy es luna llena?
(parece que juan va a hablar)
Me parece que no che, se le va a hacer oscuro caminar hoy a la noche por acá. Y no es seguro eh, andan dando vueltas los piratas del asfalto
(mira a a juan que pone cara rara)
Claro los piratas del asfalto no los conoce. Lo agarran a uno en estos parajes desérticos, desolados y te afanan hasta lo que no tenes. A mi me agarraron por allá por el 86, iba con un primo para merlo, vio que por este camino para merlo se va mejor. Bueno y nos encerraron entre dos falcon y una camioneta nos fue tirando a la banquina, y en eso tuvimos que desacelerar porqu….
(en eso juan se larga a llorar y el cuidador escucha los sollozos , se pone atrás y le empieza a sobar la espalda mientras los llantos de juan cada vez son mas fuertes)
Peeeeroooo hombreeee tranquilícese  ya se le va a pasar. Mire tengo este papel higiénico brasilero  que no sabe lo que es… nada que ver con la cagada nacional que le venden por acá. 
lo que me cuesta conseguirlos….tengo un contacto en Brasil que los trae de contrabando, pero bueno  nada como la sensación de suavidad en la piel no?. Vea pruébelos… suenese esos mocos que tiene  ahí colgando.
( saca un papel higiénico de la caja y se lo da)
Largue todo… largue todo mijo…mejor adentro que afuera decía mi abuelo.
Juan:   ( entre sollozo y sollozo) es que… an… me d… y los chic… y  se corto.. y ee.. mmm no se… quee… yo no quería… pero…
Cuidador: (le soba la espalda mientras mira al horizonte) shhhhh tranquilo tranquilo… no pasa nada. (pausa) usted Deje que el papel higiénico le acaricie el alma,
 huélalo…
(a duras penas juan huele el papel)
¿Es como una tarde cálida de  primavera en un rosedal. No le parece?
(juan llora desconsoladamente mira al cuidador y asiente con la cabeza)
Que calorcito eh (toma un papel higiénico  y se empieza a secar el sudor, lo mira y sonríe) cada dia estoy mas impresionado. Si pudiera me iría a Brasil tan solo para ver como lo hacen, es un regalo de los dioses.
Juan: ( llorando) usted…. Me … prestaría…u…
Cuidador:  ¿Qué? No lo escucho hombre… por favor contrólese… ya esta ya paso.. Cálmese y después hable
Juan:  que, no tengo plata
Cuidador:  aaaaaaa pero por favor, no se preocupe yo le presto… si para esto estamos en el mundo no?, para ayudar al prójimo… tome. Mire yo me voy porque tengo que empezar a limpiar. Me quedaría con usted pero tengo que cumplir horarios vio. Ojala la vida fuera mirar puestas del sol en un patio de juegos. Bueno que le vaya bien, espero verlo en otra ocasión.
(juan le da el papel)
Cuidador:  nooooo  por favor, es un regalo,
 para que me recuerde cada vez que lo use, para mi es todo un privilegio.
Hasta luego
( el cuidador se va, juan se queda con el papel en la mano mirando la puesta del sol, suena, “my way” de Frank Sinatra )





viernes, 4 de septiembre de 2015

El animo de cualquiera por Ana Sofía Rey



Hace frío en verano,
las heladeras escarchan
el ánimo de cualquiera.

Hay repelentes,
alimento para perros,
bronceador
pero el sol no penetra
y ningún animal sobreviviría
a la caza del consumidor furtivo
que sueña con ahorrar
para comprar más.

¿Dónde está Cucurto y sus paraguayitos?
¿Es vendible mi alma?
¿La quiere el Diablo?
¿La querrá Dios?

El tiempo corre más lento
a la hora de elegir la yerba.
Las familias juntan provisiones
para la tercera guerra mundial.


La poesía termina al llegar a la caja.

martes, 1 de septiembre de 2015

La leyenda del Colorado Garritano por Lucas Debandí



El colorado Garritano empezó con los camiones desde chico. Tenía un tío metido en una empresa de transporte y lo hizo entrar de chofer a los veinte. Le costó ahorrar para el primer camión, porque le encantaba vivir al día, salir varias veces por semana y que su vieja lo despertara con la comida caliente. Cuando empezó a ver guita grande se compró un cero kilómentro, se arregló los dientes y se envalentonó para encararse a la piba Carlucci, que le había gustado desde la secundaria. La persiguió casi dos años hasta que le dio bola por insistidor. Salieron algunos meses y, cuando lo iban a dejar, el colorado le prometió renunciar a la noche, hacer deporte, serle fiel y una sarta de mentiras que compensó con mucha plata gastada en regalos, cenas y algunos viajes afrodisíacos. La batalla por retenerla se tensó durante algunos años. Tanto, que se terminó peleando con la familia de ella y con la suya: su propia madre le juró que no le iba a hablar nunca más. Las salidas nocturnas (que nunca se le ocurrió abandonar) le habían quedado reducidas exclusivamente a sus viajes en el camión, que duraban cada vez más días con sus respectivas noches. Un día la piba Carlucci amaneció embarazada. El colorado Garritano pidió un préstamo y se fueron a vivir juntos, a una casa bien puesta de un barrio acomodado. Ella tuvo una nena, y él le puso Eugenia, que significa la bien nacida. A partir de ese momento, la obsesión del camionero pasó a ser una sola: el Scania R730 V8. Era el camión más potente del mundo y acababa de salir al mercado. Ocho cilindros en V con 16.4 litros de cilindrada. 730 caballos de vapor a 1.900 revoluciones por minuto. El colorado soñaba todas las noches con una banda de caballos con el cuerpo de vapor que bajaban por la cordillera y corrían libres por las pampas hasta fundirse en el Atlántico. Llegó a meter hasta cinco viajes al mes, pero entre las deudas y la joda apenas le alcanzaba para hacer una diferencia, y el Scania se alejaba en el horizonte. Se quedó pelado, pero lo disimulaba con un tratamiento capilar y una gorra azul, que dejaba salir los rulos rojos que todavía le abundaban en la nuca. Casi se resigna, pero un colega le presentó a un brasilero que le ofrecía muy buena plata por meter en la carga unos paquetes grandes y cerrados para cruzarlos por la frontera, con la única condición de no preguntar que había adentro. Casi dos años estuvo contrabandeando vaya a saber qué, hasta que juntó la que hacía falta para el bicho de ocho cilindros. Cuando por fin lo vio se enamoró. Arregló con el brasilero para pasar más paquetes que lo habitual y se fue de gira por Bolivia y Paraguay. Una noche en un cabaret pensó que quizás le convenía llamar a su mujer para no preocuparla, nunca se había ido por tanto tiempo. Pero se arrepintió: “Me ha aguantado tantas, me va a aguantar una más”. Estaba equivocado. Cuando llegó de vuelta a su patio, después de un mes afuera, el pasto le llegaba por las rodillas. La casa desde afuera parecía abandonada, y el auto no estaba. De entre los yuyos lo sorprendió su perro, que parecía sucio, y le ladraba como si no lo conociera. Abrió la puerta llamando a su mujer con la voz entrecortada, pero apenas entró se encontró con la casa totalmente vacía, sin un solo mueble. Ni siquiera una nota: nada. Con la cara desencajada, volvió a salir al patio, como buscando algo que le confirmara lo que ya sabía perfectamente. Desde el cielo empezaron a caer las primeras gotas de una tormenta de verano. El camionero sintió que todos sus logros eran de cartón pintado, y la lluvia lo estaba poniendo en evidencia. Se encontró con el torso de su vecino sin remera, que acababa de cortar el césped y se asomaba por encima del arbusto que dividía las dos casas.
– Apenas usted se fue llegó el flete. Se llevó todo la susodicha, calcule que tuvo que hacer tres viajes. ¡Y era de los fletes grandes eh! Encima lo dejó solo al perro, a mi me dio una lástima el pobre animal… Igual no se preocupe que yo de vez en cuando le convido alguna sobra, hambre no ha pasado.
–  ¿Y Eugenia? ¿Se la llevó a Eugenia la hija de puta?
– Se la llevó. No creo que se la deje ver, estaba muy enojada. Pero no se haga problema mi amigo, esa chica no era hija suya.