Andar por el mundo es un amanecer de verano frente al mar. Andar por
el mundo es libertad. Andar por el mundo es un cigarrillo en una
noche de invierno. Andar por el mundo es fuego. Andar por el mundo
es probar labios sabor miel. Andar por el mundo es placer. Andar por
el mundo es ese momento en que dos personas dejan de ser extrañas.
Andar por el mundo es escucharnos. Andar por el mundo es perder el
aire. Andar por el mundo es respirar. Andar por el mundo es
descubrir ojos negros cubiertos de misterio. Andar por el mundo es
existencia. Andar por el mundo es un poema secreto. Andar por el
mundo es viajar. Andar por el mundo es el sur del continente.
Andar por el mundo es una canción desesperada. Andar por el mundo
es la maga. Andar por el mundo es volver cuando creíste que te
habías ido. Andar por el mundo es música. Andar por el mundo es
dibujar imágenes imposible. Andar por el mundo es locura. Andar por
el mundo es saber que no sabes. Andar por el mundo es relajarse.
Andar por el mundo es caminar con las manos. Andar por el mundo
es encuentro. Andar por el mundo es el inconsciente colectivo de los
gatos sin fronteras. Andar por el mundo es literatura. Andar por el
mundo es versos tiernos. Andar por el mundo es perderse. Andar por
el mundo es saber que el azar te acecha. Andar por el mundo es la
luna. Andar por el mundo es nunca dejar de soñar. Andar por el
mundo es alas. Andar por el mundo es todo eso que no te atreves a
pensar. Andar por el mundo es equilibrio. Andar por el mundo es
acordarte de lo que necesitas acordarte. Andar por el mundo es
tiempo. Andar por el mundo es ser adicto a la droga de la vida.
Andar por el mundo es eternidad. Andar por el mundo es tomar un café
solo y disfrutarlo. Andar por el mundo es una herida sin cicatrizar.
Andar por el mundo es sangre. Andar por el mundo es leer un libro
cuando tu cabeza explota. Andar por el mundo es reflexionar. Andar
por el mundo es moverse despacio. Andar por el mundo es delirar.
Andar por el mundo es la lluvia de primavera. Andar por el mundo es
agua. Andar por el mundo es la gota diminuta. Andar por el mundo es
dudar. Andar por el mundos es saltar con los ojos vendados. Andar
por el mundo es escribir . Andar por el mundo es amar pese a todo...
domingo, 8 de septiembre de 2013
viernes, 23 de noviembre de 2012
Los justos- Jorge Luis Borges
Un Hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
viernes, 13 de julio de 2012
Después
Después de decidir quedarse
afuera de la vida, de contemplar el mundo sin pasión, de respirar el aire
místico de Machu Pichu, de ver al dolor como una compañía permanente, de cargar
sobre sus hombros el terrible peso del pasado, de maldecir la debilidad de sus
huesos.
Después de haber observado como
el diablo quemaba esos versos perfectos, ese sublime poema donde se reivindica
el pecado, donde se describía la grandeza del riesgo de equivocarse, donde se
re significaban los fuegos del infierno.
Después de vivir el adiós más
hermoso del mundo, de perderse por las calles donde la maga lloró alguna vez en
silencio a Rocamadour, de matar a los dragones de la atlántica, de aprender
todas las lenguas del mundo, las vivas, las muertas, las que mañana dejaran de
existir.
Después de comprender las
palabras del popol-vuh, de cruzar el océano pacifico en una balsa de madera, de
hundir el submarino del capitán Nemo, de
andar desnudo por las selvas de la amazona, de haber amado ese barranco
insoportable.
Después de responder a los
secretos de la alquimia, de naufragar por los desiertos de Arizona, de ahogarse
por las calles de mirasierras, de escuchar el último solo de Charlie Parker, de
percibir el volar de los ángeles, de haberse preguntado tantas veces ¿Por qué?.
Después de haber hallado a Dios,
de maldecirla, de jugar un partido de ajedrez con ella (Perder, blasfermarla),
de enfrentar los espíritus de Haití, de beber un café amargo con el general
Aureliano Buen Día, de llorar por el final de un siglo cubierto de sangre.
Después de encontrar, de llegar
al lugar donde nace la lluvia, de no vislumbrar los secretos de la biblioteca
de babel, de abrazar el cadáver de Cristo, de fumar un habano junto a Fidel, de
respirar el puerto donde alguna vez desembarcó Oliveira.
Después de quebrar su alma frente
a un amanecer en tierra del fuego, de resucitar su corazón con las notas de
Piazzola (Romance del diablo), de enfrentar al sádico Baal en Hiroshima, de
sufrir la terrible desesperación de
quien nunca leerá todos los libros escritos en la historia.
Después de fracasar en inacabables
batallas por un amanecer sin penas, de congojarse al saber que las personas
construyen inmensas e invisibles cárceles sin siquiera preguntárselo, de cantar
aquellas canciones que ennoblecen al ser, después de let it be.
Después de entender al azar o al
destino (Todavía no está seguro), como un tesoro oculto, como un relato tierno,
de contemplar el final de un mundo sin sentido, de sufrir una dolorosa
impotencia frente al hundimiento de
macondo, de odiar al sol.
Después de decidir finalmente
(Luego de infinitas dudas, de insoportables esperas) volver al viaje de la
vida, de desesperarse frente a la mujer a quien le entregó su corazón, después
de comer mierda, después de todo…, el capitán melancolía, se sentó sobre el
borde de la ventana, encendió su pipa de madera negra, observó el mar.
Después, susurró esa vieja canción expresada en una
lengua muerta que ya nadie hablaba- How many roads must a man walk down, before
they call him a man?- con la paciencia
de quien ama sin ser amado. El disco no se detenía, la lluvia tampoco.
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