viernes, 2 de septiembre de 2016

30 libros que hay que leer antes de cumplir los 30 por lukas "29 La Virgen Cabeza"






Número 29 “LA VIRGEN CABEZA, GABRIELA CABEZÓN CÁMARA” Eterna cadencia
Cuando leemos la sinopsis de la historia, tenemos la tentación de pensar que se trata de otra novela escrita por unx pequeñx burguésx. Donde le voz de las villas miserias se grita  desde su propia imaginación. Otro rico idealizando a los pobres. En cierta forma lo dicho es una verdad a medias, solo una parte de una historia mucho más abrumadora.
En la novela se relata el amor, la violencia que se expresan entre los cuerpos de Quity cronista de policiales y Cleo, travesti que escuchó la voz de la virgen y sueña con conocer a Susana Giménez para así liberar a los pibes del paco.
Quity pertenece a la clase burguesa universitaria y progresista de Buenos Aires. Sin notarlo, se obsesiona de manera enferma con lo que sucede cerca del mundo de Cleo. Ella al escuchar la voz de la virgen,  organiza su barrio y sueña con la emancipación de sus vecinos, rateros, trans y obreros. De manera inmediata el paco y la policía dejan de acosar el barrio de Cleo.
Algo tácito, una constante tendencia hacia la muerte, se dibuja en los escritos de la periodista.  En la vereda de enfrente, las palabras de Cleo expresan una voluntad de vida absurda, guiada por las órdenes de la Virgen.
Ambos personajes explotan en las sabanas y mientras viven su sexualidad, transforma el pequeño mundo en el que respiran. Los valores de un Estado Patriarcal y católico, desaparecen en una comunidad que tiende hacia una idea colectiva. Lo que lleva a que los prejuicios sean puestos a un costado.
A lo largo de la novela la tensión entre ambos personajes crece y se vuelve en cierta forma insoportable. Quity idealiza creaciones mentales que hace de Cleo, pero al mismo tiempo sospecha de su cordura y  ansia ver el caer de la muerte igual que una lluvia entre tanta sequía. Cleopatra ve a Quity como una persona extraña (escapada de un novela policial) capaz de imaginar lo inexistente, de idealizar una historia que de por sí es fantástica. La periodista, desde los ojos de la virgen, olvida las voces de sus discípulos y solo reproduce su voz burguesa vestida por palabras de academia.
Los hechos no se escriben de manera lineal, un caos de interpretaciones llevan a un final esperado por todos los personajes. Aunque sea el mismo, no significa lo mismo para Quity, Cleopatra, la virgen y sus discípulos, cada uno lo respira desde la locura de sus sueños.
El lenguaje testimonial, colegial y literario se entrelaza en una historia entretejida con muchas historias. Sucede que lo extraordinario, a veces lo cotidiano, se mezcla con el andar diario de periferias olvidadas por el Estado, o solo recordadas como enemigos potenciales.
La única figura estatal importante reflejada a lo largo de toda la historia, es la institución armada. Si la educación no existe, si la salud ni siquiera es una posibilidad, la organización barrial parece una respuesta frente al concepto construido por los medios.
La magia, pero no pensada como algo puro sino como algo crudo, violento, diario y la necesidad de redefinir el sexo, plantean prácticas políticas que quiebran un Estado absoluto. La Virgen Cabeza con su narrativa colegial aunque intensa, nos arrastra hasta la última página para hundirnos en un abismo del que no podemos salir.

Aclaración: El listado de libros, no plantea una crítica literaria, es una reflexión personal de que significó para mí el texto en cuestión, cuando lo leí por primera vez.  De mas esta decir que bastantes de los libros del listado son obvios pero otros no.
El orden es arbitrario como todos los órdenes, ningún libro de los enumerados tiene una jerarquía por su calidad literaria sino que se basa pura y exclusivamente, en mi capricho personal, en los sentimientos que cada uno de los relatos despertó en mí. Espero que lean cada texto y que en cada palabra encuentren una respuesta o una incómoda  pregunta para estos tiempos de tormenta y crisis

martes, 30 de agosto de 2016

30 Libros para leer antes de cumplir los 30 por Lukas "30 El libro de los abrazos"







Numero 30 EL LIBRO DE LOS ABRAZOS, EDUARDO GALEANO
Si en la primera página de un libro se lee “RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón” preguntas que ya habíamos olvidado vuelven aparecer y nos recuerdan la importancia de permanecer en este mundo, de existir, de respirar, de estar vivo pese a todo.
Pensamos que tal vez en cada micro cuento, en cada micro historia deberíamos volver a ver al mundo, porque hace mucho que nos olvidamos de las estrellas. Si eso sucede, todo aquello que nos destroza, que arruina nuestra salud espiritual y mental y que no es normal, lo asimilamos como si siempre hubiera existido. Lo que significa que nos acostumbramos a llorar y ya no levantamos ni un puño, ni nos indignamos por la violencia, ni volvemos a amar, aunque suene cursi.
Galeano sabe que su universo, sus demonios, sus dolores, se hayan en una América negada por la gran historia, en cada campesino que levanta su voz.  Crónica breve que se expresa sobre las ciudades que tanto conoce y ha respirado. En sus historias los protagonistas son los nadies de siempre, los que nunca nadie escucha, los que el gran relato ignora.
La vida se presenta muchas veces como un huracán de emociones, de cataclismos que por absurdos que parezcan, destrozan todo aquello que alguna vez creímos verdadero. Cuando nuestras verdades universales se evaporan frente a la primera tormenta, nuestra forma de ver el mundo se transforma y quizás todo nos duela un poco menos o un poco más.
Los personajes del libro de los abrazos muestran lo inestable de nuestra vida en hechos mínimos, en relatos que en apenas dos párrafos describen sus grandes odiseas, sus utopías propias mientras la vida les pasa por enfrente sin pedirles permiso.  Porque Galeano junto a los nadies que se cruzaron en su ruta, en una página nos hacen reír, en la siguiente dudar, en la tercera lloramos y en la cuarto volvemos a reír sin darnos cuenta.

La América dulce pero violenta que se  dibuja en todos los relatos, revive no solo en tierras cubiertas de injusticia y resistencia o en cada cura que desafía a Dios, sino en todos aquellos que abandonan su patria para llorar  en tierras donde se hablan idiomas que no conocen. No importa si se trata de un exilio político o un exilio económico, los nadies con sus particularidades, con sus miserias y sus grandezas, sienten la misma pena y saben que  “no son aunque sean, que no hablan idiomas sino dialectos, que no profesan religiones sino supersticiones, que no hacen arte sino artesanías, que practican cultura, sino folklore, que no son seres humanos, sino recursos humanos, que no tienen caras, sino brazos, que no tienen nombre sino número, que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local”. Escribe Galeano y después nos llena los ojos de agua, de eso se trata el Libro de los Abrazos.

Aclaración: El listado de libros, no plantea una crítica literaria, es una reflexión personal de que significó para mí el texto en cuestión, cuando lo leí por primera vez.  De mas esta decir que bastantes de los libros del listado son obvios pero otros no.
El orden es arbitrario como todos los órdenes, ningún libro de los enumerados tiene una jerarquía por su calidad literaria sino que se basa pura y exclusivamente, en mi capricho personal, en los sentimientos que cada uno de los relatos despertó en mí. Espero que lean cada texto y que en cada palabra encuentren una respuesta o una incómoda  pregunta para estos tiempos de tormenta y crisis

martes, 12 de julio de 2016

Si quieres conocer una cultura camina sus calles, por Martín Zinclair La Plata

Mientras suenan las metafóricas letras del Indio y algunos bocinazos entran por la ventana, un colectivo acelera la marcha y miles de personas caminan las calles esquivando baldosas flojas y bicicletas que andan por la vereda, tantas historias como segundos transcurridos en un rincón del mundo, sucumbido a la vorágine constante que se manifiesta velozmente en el espacio público. Espacio que implica una construcción viva, dinámica, cambiante, donde se producen intercambios tanto materiales como simbólicos por parte de los individuos que lo habitan.

Pero estas relaciones no se dan de manera armónica, sino que por el contrario existen tensiones en lo que respecta a significaciones y puntos de vista, actitudes y límites, y los demás aspectos que se pongan en juego dentro de ente marco de intercambio. Todo este entramado surge al considerar a las personas tanto como productores, protagonistas y a su vez, público.

Es decir que, con nuestras intervenciones, transformamos la realidad que nos engloba y somos transformadxs al cambiar nuestros esquemas para percibirla. Incorporamos o deshacemos elementos, ya sean signos o materiales, como componentes organizadores necesarios para interpretar el mundo que habitamos y del que somos parte. Se da entonces un proceso de apropiación constante y resignificación continua tanto de la esfera en la que estamos inmersos como de nosotrxs mismxs.

Es el tan conocido sistema capitalista, en sus múltiples encarnaciones, el que se hace presente en todos los ámbitos de la vida misma. Las desigualdades de este sistema en cuanto a medios de producción y representación, se manifiestan en la economía, la condición social, la conciencia colectiva, el ámbito cultural: todas aristas de un entramado de significaciones que nos condicionan como individuos, pero que no nos determinan.


Según el teórico y crítico de la cultura José Luis Brea “es en el campo cultural donde se desprende la mayor batalla, entendiendo que ante la desopilante diferencia entre modos de producción y consumo, la revolución es ahora inmaterial”. Es decir, serán los propios posicionamientos de los actores de la cultura, los que a través de su obra –generalmente desde la autogestión y la resistencia- deberán generar mecanismos para interpelar a una sociedad dormida, generando la pregunta, floreciendo la conciencia crítica, expandiéndose como reguero de pólvora para explotar y armar el mundo nuevo sin opresorxs ni oprimidxs.


Me voy corriendo a ver, que escribe en mi pared, la tribu de mi calle
  
Existe entonces una cultura opresiva, legitimada por instituciones y organismos que buscan en esa herramienta el control de los pensamientos, induciendo a través de los medios propagandísticos lo válido y correcto, marcando a su vez los límites de la imaginación que pretende adormecer.

Claro que también, desde las grietas de este feroz sistema, se alza una contracultura que busca desde la resistencia, generar perspectivas críticas aludiendo a los conflictos sociales, visibilizando y cristalizando problemáticas propias de los contextos donde se desarrollan. Invitan de esta manera  a generar un sentimiento de pertenencia y desenmascarar una iniciativa opresora, aflorando la pregunta con mecanismos activos, otros modos de lectura, disputando sentidos para actuar sobre las situaciones y transformarlas.

 Este paisaje fugaz es constitutivo de las personas. ¿No utilizamos acaso como referencia alguna esquina pintada? ¿No nos identificamos con las frases de rock plasmadas en las paredes por algún personaje anónimo? ¿No nos sensibilizamos, identificamos acaso, con el discurso de algún mural que nos interpela con su contenido? ¿Nunca más te llamo la atención una baldosa blanca entre tantas flojas?

El carácter mutante del espacio público da constancia de la diversidad que en él confluye. Esta multiplicidad de sentidos se ve reflejada en diferentes géneros y técnicas que conviven, aunque en términos artísticos no haya una mejor que otra, sino que se diferencian por las subjetividades que las interpretan. Diferentes estilos que contrastan unos con otros conformando géneros expresivos diversos, dando cuenta de las múltiples realidades, tantas como intérpretes existen.

Ejemplo de ello, se observa en las inmediaciones de Plaza Rocha un fenómeno en constante nacimiento, tal vez nunca previsto por su fundador. Letras, stencils, tags, esculturas, pegatinas, monumentos, reivindicaciones y figurones que tienen como epicentro, la Facultad de Bellas Artes.

Si bien es un universo en sí mismo, no debe dejar de salir a la calle y llevar a la praxis constante su plan de estudios orientado más hacia una mirada latinoamericana a partir del 2006 y ya no eurocentrista. Cuenta con la carrera de Artes Plásticas y sus orientaciones en Escultura, Escenografía, Grabado, Dibujo, Cerámica y Muralismo y Arte Público Monumental. Esta última, es sin dudas una conquista histórica luego de haber sido cerrada  por la más atroz de las dictaduras militares en 1976, por ser un medio de comunicación masivo.

El arte público tiene la particularidad de construir imaginarios, interpelando la cotidianeidad de las personas, a su vez, inviste identidad colectiva, mediante un proceso donde se gestan los sentimientos de pertenencia de distintas personas, cada cual con sus particularidades. Resulta entonces inevitable, al transitar la ciudad de La Plata, no notar las diferentes manifestaciones artísticas.

Uno de los principales exponentes de este suceso que traspasa lo artístico para convivir con lo sociológico como fenómeno en plena expansión, es Luxor, quiense define como un artista popular, que pinta sobre cualquier soporte, pero preferentemente ve en los barrios y en las casas la oportunidad para dialogar con las personas, construir en reciprocidad mediante el diálogo. Entrar en contacto directo, compartir momentos e historias de vida. Deconstruir la realidad como así también a los sujetos. Y vaya que lo logra.


Para Luxor, que se llama Lucas, su obra responde a un proyecto. Busca construir de manera colectiva, dándole a través de su amplia gama de colores, voz a lxs que muchas veces han sido calladxs por la brutalidad del sistema. Es una clara forma de disputar sentido: busca generar una pintura popular, desde la bases, compartiendo su experiencia y nutriéndose de la otredad. No se siente para nada un iluminado, por el contrario, cree necesario el encuentro con cuantas personas sensibles y piolas sienten y pueden encontrarse en un acto de amor y representatividad a través del arte popular que ambos factores llevan adelante. Hacia el futuro.

Otra experiencia de gran valor y característica de la ciudad, que disputa el espacio público, es la realizada por la Asamblea Vecinal Parque Castelli. Nacho Bogino, artista público y miembro de la organización, que surge desde la humedad que dejó el fatídico 2 Abril y la desidia del Estado, relató: “Hubo necesidad de agruparse. Con otros artistas como Carlos Franchimont y Mili Martínez como parte de la comisión de arte, propusimos al resto de las comisiones la realización de una escultura en la esquina de 65 y 26: Primer homenaje desde y hacia los vecinos afectados. Sin embargo la catarsis continuaba y la Asamblea se agrandaba”.

Nacho continúa su relato y agrega que fue el boca en boca y el casa por casa, la herramienta para nuclearlos, “se marcó hasta donde había llegado el agua en cada hogar y el espacio público mutó contando múltiples visiones de una misma historia.”